El entorno fluvial constituye uno de los ecosistemas clave en la gestión y conservación del medio natural, áreas fundamentales en el plan de estudios del Grado Superior en Gestión Agroforestal.
Con el objetivo de fusionar el aprendizaje práctico, el conocimiento de los recursos piscícolas y el trabajo en equipo, los alumnos y alumnas del primer ciclo han disfrutado de una provechosa jornada de convivencia en el coto intensivo del río.
La jornada planteaba un reto inicial: la gran mayoría de los estudiantes carecía de experiencia previa en el deporte de la caña. Sin embargo, gracias a las pautas compartidas y a una dosis necesaria de paciencia, el grupo no tardó en dominar la mecánica del lance. Tanto las alumnas como los alumnos evidenciaron una rápida evolución y un gran acierto técnico a la hora de posicionar los señuelos en las zonas de corriente.
Las condiciones del río sumaron un atractivo extra a la actividad. Debido a las recientes precipitaciones registradas en la cabecera, las aguas presentaban el característico color de arrastre y un caudal bastante aceptable, o lances. Las diferentes escenas capturadas en el material audiovisual reflejan el esfuerzo de los estudiantes repartidos a lo largo de los diferentes tramos del coto.
Pese a que las esquivas truchas no colaboraron y la jornada concluyó sin capturas en el plano deportivo, los alumnos disfrutaron plenamente de la actividad integrados en la dinámica y el fluir del cauce.
Como en toda actividad de iniciación en ambientes naturales, los imprevistos no tardaron en aparecer, aportando la nota más divertida y distendida del día. Los enganches de los señuelos en la vegetación de la orilla opuesta o en los obstáculos del fondo del cauce dieron pie a una animada sección de tomas falsas. Lejos de desanimarse, varios alumnos no dudaron en adentrarse en el agua para recuperar el material, provocando las risas y los aplausos del resto de sus compañeros.
Este gran ambiente de camaradería y apoyo mutuo ha sido, sin duda, el mayor éxito de la convocatoria.
La actividad concluyó con un balance magnífico a nivel formativo y humano, despidiendo los participantes la temporada fluvial con la mirada puesta en repetir la experiencia el próximo curso.
